lunes, 11 de abril de 2016

Cortando flores

        Cogió una tiza blanca y ralló la negra noche. Hizo espirales, jirones, rectas y curvas hermosas. Se dibujó una puerta grande y la abrió sin mucha prosa. Se adentró en un gran camino y vio luz entre las sombras. A los lados del camino crecían preciosas rosas, que cansadas de esperar gritaban variadas cosas. - ¡Córtanos - suplicaban - y plántanos entre tu pelo! Que sin nadie que la admire una rosa no es una rosa. Y es de recibo que las cosas sean hermosas. Cuando nos arranques todas y no queden ya muchas flores recordarás que una vez tu luciste gotas rojas y tal vez tu corazón se hinche grande y valiente. Puede que vista de rojo entre las oscuras sombras. Que los pétalos de terciopelo no son cosas tontas, que las espinas se esconden y se pulen las astillas cuando ya nadie nos mira, cuando ya nadie nos toca. - la niña cogió las rosas y las trenzó en corona, se adornó la cabellera, vagó entre las tinieblas y no vio muchas más cosas. Despertó en su habitación con las pupilas veladas. Como siempre vio sólo sombras. Y aunque era ciega invidente sabía que alguna vez lució flores mimosas que le susurraron al oído. - En verdad eres hermosa.

11/04/2016 Alfredo Gil Pérez

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