sábado, 5 de septiembre de 2015

La piedra perdida

        - Papá, he perdido mi piedra de la suerte.

        - ¿Y ahora qué?

        - Ahora nada, estoy perdido. No sé hacer nada sin su ayuda.

        - ¿Te cuento un secreto?

        - Dime.

        -Cuando te di esa piedra te mentí. No tenía nada que la hiciera más especial que cualquiera de las otras piedras del camino donde la encontré.

        - ¿Entonces cómo explicas que haya conseguido hacer todo lo que me he propuesto?

        - Es fácil, pusiste todas tus esperanzas en creer que aquella piedra insignificante te daría la fuerza para avanzar. Imagina todo lo que podrías hacer si ahora que ya no la tienes consigues creer que tú mismo te darás la fuerza para hacerlo. Esa es la verdad de la suerte.

05/09/2015 Alfredo Gil Pérez


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