viernes, 3 de julio de 2015

Tobogán

        La infinita inmensidad de tu cascarón de sueños se me antoja tan ligera que atraganta mis pesares y alimenta mis alas cuervas. Me envuelven tus cuentos, tus cuentas y tus cortados azucarados me bailan las mañanas negras de madrugadas de sudor y pan de pobres, de esperanzas rotas y zurcidas con caricias y desvelos.

        Te pierdes y me pierdo en tu mente abierta que es una vorágine que me engulle y me fascina sumido en su quimérica fantasía del anhelo palpable y el deseo ardiente de hacer del papel y cuatro letras la materia prima con la que forjar el mundo, nuestro mundo, para dejarlo escurrir luego entre los labios que vocalizan ingenuos esta prosa desbrozada en un millón de intentos para poder decir en breve lo mucho que te quiero y lo poco que lo niego.

03/07/2015 Alfredo Gil Pérez

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