lunes, 4 de mayo de 2015

Las manos de los dioses

        Tócame el alma y dime si sigue ahí. Desliza tus dedos sobre mi y palpa la esencia de mi cuerpo. Arranca el adjetivo enterrado en mis carnes y léemelo, porque yo ya no me acuerdo. Busca la frase que olvidé y hazlo con mimo y empeño, ya que si no estoy perdido, ya que si no estamos lejos. 

        Toca mi alma con ritmo armonioso y disonante. Cantemos esa balada que tanto nos sirvió antes y tal vez, tal vez... por encontrarnos las almas el río vuelva a correr e inundará nuestros valles.

        Me siento seco y vacío cuando no llueve la risa y esa nube de caricias se marcha lejos de aquí. Y yo aún la sigo buscando, mi alma, que juega a esconderse cuando no estás junto a mi y canta traidora y perenne su "pasaba por aquí".

        Mis raíces se alborotan, mis ojos se pierden tranquilos y juraría que una brisa me acompaña silenciosa e invisible cuando camino pensando por donde comienza la senda y en qué momento la seguí. 

04/05/2015 Alfredo Gil Pérez

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