lunes, 23 de febrero de 2015

El último adiós

        Ven y cántame al oído un último adiós, de esos que juran despedirse y temblando nerviosos ocultan la promesa de volver. Ven a acariciarme con la mano abierta y los ojos cerrados para no tener que vernos cuando gastes el billete que te lleve a otro lugar. Susúrrame que nadie se libra de los inviernos y aunque sea mentira di que me echarás de menos. Yo también diré lo mismo y seguramente así lo haremos. Di que aprendiste a despedirte antes que a decir hola y jugaremos a despedirnos mil veces recordándonos en cada cara nueva que encontremos. Piensa en mí y en algún lugar del mundo el viento me hará pensar en tu sonrisa lejos de Madrid. Finjamos que entendemos lo que pasa. Finjamos que esto era necesario y que a veces un adiós es un no te vayas y  una mala cara es un sentimiento frágil escondido por miedo a sufrir en carnes el frío de estar desnudo. Miremos a otro lado y que el tiempo haga que se crucen de casualidad nuestras miradas en otro sitio, con otros cuerpos, otras historias que contar y las mismas ganas de compartir que el primer día. Vete, pero no muy lejos para que sigas en mis sueños, pero no muy cerca para no ir a buscarte.

23/02/2015 Alfredo Gil Pérez

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