martes, 20 de enero de 2015

Lunes roto

        Utópico se siente el tacto de las esperanzas pintadas en los ladrillos de los muros silenciosos que conforman las paredes de esta ciudad vestida de lluvias intermitentes. Los semáforos bailan distraídos mientras las miradas fortuitas de extraños sin alma se iluminan ante una sonrisa inesperada. El gris se torna de colores y se vuelve a apagar presa de la rutina subiendo y bajando escaleras para llegar a su destino. Los papeles vuelan mecidos por un viento furioso, harto de la desidia de los lunes encapotados en el cemento. Y tu, con tu paraguas, haces equilibrismos para no mojarte con el llanto de las nubes. Los pájaros cantan con los cláxones, los niños corretean por las aceras y el frío cala los pies incautos que pisan los adoquines equivocados salpicando con agua sucia sus zapatos. Un guante cae al suelo desmayado, una falda desafía el tiempo invernal y tus labios color carmín esbozan una mueca de disgusto mientras te silban desde un coche. Aquí el sol está de vacaciones y no tiene prisa por volver. En el cielo hay una luz ridícula que lo imita esperando que nadie se de cuenta de su ausencia. Pero es inútil, la escarcha ha devorado las pocas flores que quedaban y el verde del césped es un consuelo que no hace más que prender en mi corazón el ansia por que vuelva la primavera y las mariposas que ahora tiritan ocultas entre las hojas en forma de gusanos, deseando poder surcar los cielos algún día, cuando el astro rey se apiade del dolor que los encoje y decida volver a sonreirnos.

20/01/2015 Alfredo Gil Pérez

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