domingo, 2 de noviembre de 2014

Y no te lo dije

        Se miraron a los ojos y la sed drenó sus labios. Sus pupilas se dilataron y el tacto se agudizó para tocarse el alma. El beso se aferró a sus lenguas y se negó a salir, pero notaron el sabor blando de la boca del otro. El aroma invadió su mente y la respiración se entrecortó agitada por el momento. No sería allí, no sería entonces, aunque el latido de sus corazones tamborileaba al mismo ritmo desenfrenado. Sonrieron y se apartaron un poco, turbados por la atmósfera eléctrica que les envolvía. Dos miradas fugaces y un - Hablamos. - fueron todo lo que se dieron mientras soñaban con rodar por las sábanas destrozando la cama entre suspiros. 

        Se giraron y comenzaron a ensanchar el abismo que les separaba notando el frío en sus espaldas, lamiendo sus ganas frustradas de amarse. Alarmados por una punzada de inseguridad volvieron la vista atrás y allí seguían los ojos del otro buscándose en el pasillo desierto. Fue allí que entendieron que nunca habían estado tan cerca, tan desnudos ante un desconocido que había entendido el color de su sonrisa con apenas dos palabras. Fue allí que tuvieron miedo de entenderse demasiado y nunca más sentirse solos ni abandonados.


02/11/2014 Alfredo Gil Pérez

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