sábado, 27 de septiembre de 2014

Susurros de media noche

        Cuando cierras los ojos y liberas la mente hay algo de ti que se pierde, levantas las anclas que lo amarran a lo que entendemos como realidad y alza el vuelo. Te sientes ligero, a pesar de que tu cuerpo no ha variado su peso y emprendes un viaje semiconsciente en el que tus pensamientos y recuerdos soplan empujándote en direcciones insospechadas.

        Una cadena de ideas te arrastra de un rincón a otro de tu mente. Y escenas, algunas más surrealistas que otras, se van desarrollando en pequeñas burbujas independientes de un inconsciente ligeramente consciente. No hay horizontes en las burbujas, son infinitas e infinitas son sus posibilidades, pero al pasar de una a otra te das cuenta de su calidad de pompas de jabón que explotan con un gracioso ¡pop!

        Tu consciencia es parcial, como ya he dicho, tus recuerdos no son totalmente tuyos y el pasado de tu Yo en cada minúscula burbuja es diferente al de la anterior. La percepción del tiempo se deforma (te pierdes una eternidad en un segundo y una hora puede volar con un gesto). El apego a cada una de las esferas efervescentes es palpable incluso en aquellas terroríficas en las que luchas por sobrevivir. 

        En contadas ocasiones te planteas qué haces allí, miras al cielo y descubres la colorida capa trasparente del sueño. En ese momento ganas poder sobre él y eres capaz de moldearlo, pero como todas las pompas de jabón está condenado a ser efímero y antes o después acabará haciendo ¡pop!

        Cuando emerges a la realidad tras las experiencias más lúcidas fuera de ti mismo, o precisamente en lo más profundo de tu Yo, dudas de la realidad o del carácter nimio de estas vivencias, incluso del de las más bizarras. Te juras que no han tenido lugar, pero algo en tu interior sabe que estuviste allí, que oliste y saboreaste cuanto allí había, que hiciste tuyo lo que te rodeaba hasta el punto de echarlo en falta. Es una fantasía suspendida en el lugar que ocupa la nada, pero que sin embargo ha sido. De ti depende legarlo al olvido o aceptar que un pedazo de ti aún está encerrado en esos mundos, explotando burbujas, tratando de encontrarle un sentido a su existencia tal y como lo haces tu dentro de esta roca. - un estallido lo levantó sudando de su cama y la criatura ya no estaba allí con sus alas de insecto y dedos queratinosos bien articulados. Su olor permanecía en la memoria, pero sólo había sido un sueño afortunado.


27/09/2014 Alfredo Gil Pérez

No hay comentarios:

Publicar un comentario