jueves, 17 de julio de 2014

Verano





        Y un suspiro se escapó de entre sus labios. La luz era estupenda, el susurro del viento entre las hojas y la temperatura también lo eran. Sus ojos deambulaban por el parque y se dejó acariciar por los rayos del sol veraniego, grande, potente, que tostaba a los transeúntes a fuego lento y con mimo. La hierba ondeaba con los perros que se lanzaban furiosos a la caza de la pelota y unos niños jugaban algo lejos de aquella zona, pero sus gritos y risas preñaban el aire de una despreocupación y vitalidad que echaba en falta. Sorbió un largo trago de su café azucarado, paladeó su sabor y se fijó en el inmenso cielo azul salpicado de nubes algodonadas, otro mar sobre sus cabezas. La vida no era perfecta, pero tenía momentos que sí lo eran.


17/07/2014 Alfredo Gil Pérez

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