lunes, 21 de julio de 2014

El último abrazo





        - ¿Me vas a echar de menos? - le suplicó con aquellos ojos negros clavados en su mirada, cargados de ansias de un sí, expectantes hasta el último segundo. Se hizo un silencio y sus labios marcaron una sonrisa enternecida por la inesperada exigencia.

        - Claro que te voy a echar de menos. - le respondió. Y se sorprendió a sí mismo siendo sincero, no teniendo que disimular. Los ojos negros que le vigilaban se abrieron de par en par y aquellos labios bañados en rojo, que resaltaban sobre la piel blanca, moteada por lunares, le devolvieron la sonrisa.

        - Yo también te voy a echar de menos. - eso no hacía falta que lo jurara, el brillo de sus ojos lo gritaba a los cuatro vientos, pero por alguna razón no pudo evitar sentirse feliz por oírlo de su boca, de aquella boca... Un calor ajeno a él abrasó sus mejillas y se sintió incapaz de quitar aquella estúpida sonrisa de la cara. La estrechó entre sus brazos y dejaron que la brisa del mar siguiera lamiéndoles con su sal, como si nada importase, como si sólo ese abrazo importara, como si no fuese real que a la mañana siguiente él tendría que partir.


21/07/2014 Alfredo Gil Pérez

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