jueves, 5 de junio de 2014

Grafito

        Tomó la pieza de grafito y trazó unas curvas sobre aquel papel caballo, las continuó con líneas peludas y dio un sorbo a su copa de vino tinto. La gente se amontonaba para tratar de ver la escena y ella colocó uno de sus mechones tras la oreja a la vez que mordía su labio inferior con los incisivos. Alargó algunas de las líneas y las abandonó a su suerte suspendidas en el vacío blanquecino de aquel material para arañar el papel por otro lado. Rectas, sombras, derramaba a propósito vino aquí y allá. Emborronaba los trazos convirtiéndolos en manchas y volvía a dar forma a los cuerpos trémulos que el líquido trataba de apagar. 
        La música era suave, como lo eran sus ropas de tonos ocre y la margarita que adornaba su oreja izquierda junto a un lápiz 6B con el que terminaba de dar solidez a las formas. La muchedumbre murmuraba, pero ella parecía absorta en su trabajo. Aquel pequeño local estaba desbordado y las lámparas de araña refulgían sobre un mar de cabezas curiosas, muchas de las cuales ni siquiera sabían quien era aquella excéntrica mujer que levantaba tanta expectación. 
        Los grises, negros, blancos y granates comenzaron a cobrar sentido y la mano de un admirador rozó su hombro para felicitarla. El pobre inocente no se percató del desgarro que había ocasionado, el mundo interior de la artista comenzaba a alejarse y alterada tomó aquel gracioso lápiz que reposaba sobre su oreja izquierda. Trazó un marco, una puerta, un pomo, bisagras, una alfombrilla de bienvenida y ante los ojos de la incrédula sala se abalanzó sobre el papel, abrió la puerta y desapareció tras ella convertida en otro montón de grafito que buscaba un lugar más sereno para crear. 
        Tras su paso la puerta se cerró y una imagen preciosa de la ciudad sumergida en la noche cautivó a todos los que miraban el soporte haciéndoles olvidar lo sucedido. 

        No es sencillo abrir las puertas para expresar lo íntimo y no asustarse por mostrar demasiado.

05/06/2014 Alfredo Gil Pérez

No hay comentarios:

Publicar un comentario