domingo, 1 de diciembre de 2013

Un amor para Aurora

        María estaba sentada en la oscuridad de la noche hablando con las estrellas, una compañía distante y fría, pero una luz en la oscuridad que abrigaba la soledad de sus lunas. 

        - ¿Qué te pasa pequeña? ¿Qué es lo que apaga tu sonrisa y palidece tu corazón cuando cae el sol y no hay bailarines por tus salones? - Me inquieta este sentimiento vacío y triste, el frío de mis sábanas me empuja a salir a la terraza y el silencio me insulta como más duele, sin palabras. 

        - ¡Eh, que no estás sola, nos tienes a nosotros! - bufó un gato tullido que a duras penas pudo saltar al muro sobre el que estaba sentada, señalando con desdén a una perrita sin muchas luces que también observaba el cielo algo distraída. -¡Brillan como diamaaantes! - dijo la lulú de pomerania y el gato hizo una mueca de desaprobación.
- Lo sé Gati, lo sé, pero no es lo mismo. Hablo de otro tipo de soledad. Soy feliz en muchos aspectos, me siento arropada y querida, pero hace tiempo que necesito encontrar a alguien con quien compartir el resto de mi camino. - el gato giró la cabeza con expresión de no entender.

        - Verás, tal y como yo lo veo, la vida es un sendero. Hay zonas donde se hace muy estrecho y paseamos solos para conocernos y disfrutar del paisaje; sacar nuestras propias conclusiones de cada piedra, cada arroyo y cada árbol. Pero en otros segmentos necesitamos la compañía de un caminante con el que comentar nuestras batallitas en una profundidad y complicidad que se logra con muy pocas personas. Una vez yo tuve uno y la estrechez del camino nos obligó a separarnos. Fue hermoso con sus perfecciones e imperfecciones... 

        Hay algo.... hay algo que me dice que, tal vez, ha llegado el momento de encontrar otro alma que camine descalza conmigo, paso a paso, palpando bien la tierra. No me malinterpretes, no busco revivir viejos tiempos, sería muy triste buscar el pasado en otra persona. Pero quiero escribir nuevas páginas y descubrir lo que me puede aportar un amor. - el gato abrió la boca y la cerró. Miró a María y señaló el cielo. Al alzar la vista descubrió una aurora boreal multicolor que lo recorría. Otra solitaria perdida en la oscuridad de la noche.

      - Pequeña, - sonó una suave voz junto a su oreja. - tu ya has encontrado un amor para María, tal vez el problema sea que no te has planteado lo que realmente te falta. ¿Por que no pruebas a buscar un amor para Aurora? - María Aurora se giró, pero a pesar de notar una presencia cálida y un aroma familiar aquella terraza estaba desierta a sus espaldas. - Un amor para Aurora, ¿no suena mal, verdad Gati?

        Regresó a la habitación con las mascotas y cerró la puerta para desterrar el gélido aire del invierno. 
Aquella presencia sonrió a las estrellas que le devolvieron un guiño y sentada en la baranda siguió velando por el sueño de una familia feliz.

Alfredo Gil Pérez 01/12/2013

2 comentarios:

  1. En una mañana de invierno, recibí el regalo más cálido que podía esperar, de las manos y desde el corazón de alguien tan especial como tu, sorprendida desde lo mas profundo de mi ser, reconozco mi camino, en soledad, soledad de aprendizaje y del conocimiento de mi persona, a veces duro a veces suave,,,,,Me quedo sin palabras ante tu maravilloso regalo,,,,,te quiero,,,,,María Aurora

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  2. ¡¡Me alegro mucho de que te haya gustado :P!! Un abrazo muy fuerte y ya te daré otro cuando te vea :)

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