martes, 8 de octubre de 2013

Avestruz

     El agua de la charca reflejaba el firmamento como un espejo, el viento arrastraba los sonidos de la selva a la sabana y la hierba se contoneaba sensual mientras se dejaba acariciar por aquel soplo del revoltoso Africus.
Las luciérnagas jugaban a ser bombillas, iluminando el interior de las ranas que se comían a alguna cuando tenían oportunidad. Los rinocerontes apuntaban con su cuerno a la luna y las zebras observaban atónitas la danza de los peces de colores en el plácido río.

     Todo estaba en calma y era hermoso, todos lo veían menos él. El aveztruz tenía su cabeza enterrada y atrajo la curiosidad de otro animal. -¿Por qué te escondes avestruz? ¿Qué es lo que te asusta? El mundo está tranquilo y nadie va a hacerte daño. -Tengo miedo de los zorros, -se escuchó una temblorosa voz desde el suelo. -me han dicho que a la menor oportunidad te muerden y te hacen daño. Que si pueden te comen y que poco se puede hacer porque son astutos y sigilosos. -Eso te han dicho, ¿eh? ¿Y qué más? -preguntó burlona la voz de aquel otro animal, cada vez más curioso. -Que son terribles, la maldad en persona, que matan por vicio y disfrutan haciéndolo.

     -Es muy tonto pensar que los zorros son como dices, puedes estar tranquila y sacar la cabeza de la tierra. La próxima vez procura ver con tus ojos las cosas, esconderte por los rumores te deja ciego y vulnerable. Pero descuida, a pesar de nuestra fama no somos tan monstruosos, no te voy a comer. -asustado el avestruz desenterró la cabeza y azorado se encontró con un rastro de pequeñas huellas que se alejaban y una imagen increiblemente hermosa. Desde ese día los avestruces no entierran sus cabezas por miedo, sino para buscar comida o piedras.

08/10/2013 Alfredo Gil Pérez

2 comentarios:

  1. Me ha encantado...como ya te he dicho, tienes el don de la palabra.
    Es increíble, la manera con la que, con una palabra, construyes historias tan hermosas, me has sorprendido una barbaridad.
    Tu texto me ha cautivado, con el cariño con el que narras esta historia y como das una gran lección de dejar atrás los prejuicios, y crear una opinión de las cosas por nosotros mismos....Y así ver que la Avestruz y el zorro no son tan distintos...
    Quien me diría que la palabra Avestruz escondería algo tan bonito.....
    Con mucho cariño: Dani

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    1. Pues sí, una sola palabra esconde muchas cosas :) Me ha hecho mucha ilusión el comentario Dani. Ya te pediré que me digas más palabras ;)

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