sábado, 21 de septiembre de 2013

Una espiga de centeno

Bailan las luces de un preso
cuando juegan a encontrarse
con los dedos que tocaron
con los besos que se dieron

cuentan los ojos dormidos
que no hay sueño que lo abrace
no hay mirada que lo arrope
en el frío de este encierro

ayer volaron celos
no hay, no están las pasiones
ni quedan ya las razones
para entender lo que hicieron

disimula la corbata
anudada, soga al cuello,
formal  ama de una cama
donde jugó a ver su credo

pasa y entra en su oficina
en su mundo de apariencias
a fingir ser una espiga
en el campo de centeno

mira una foto y sonríe
sonríe y llora por dentro
más se muere quien lo hace
sin tratar de ser sincero

21/09/2013 Alfredo Gil Pérez

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