viernes, 6 de septiembre de 2013

Un golpe sin suerte

     Levantó la mano y poseído por algún demonio le cruzó la cara con una rabia inhumana y casi en trance. - ¡Madura! Deja de jugar y crece. ¡Ojalá pases ya de tanta chiquillería y aprendas a comportarte como un adulto, que es todo lo que se espera de ti!

     Sus quince años asomaron tras aquellos ojos verdes anegados de lágrimas y desaparecieron por un instante mostrando una seriedad inesperada. - Si todas tus metas de maduración para mí se resumen en llegar a ser adulto, la verdad es que tienes una perspectiva un poco pobre de lo que es realizarse como persona. -pronto una segunda cachetada voló hasta su mejilla, le siguieron un portazo y cuatro berridos ininteligibles. Pero lejos de llorar sonrió... << La ira del que se descubre en un error... sus golpes sólo dicen "sé que es cierto, pero no quiero aceptarlo". Ahora me pregunto quién será el niño y quién verdaderamente ha madurado. >>

06/09/2013 Alfredo Gil Pérez

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