sábado, 24 de agosto de 2013

El punto de vista


     Echada boca arriba seguía dándole vueltas al problema, un muro infranqueable que cada vez se hacía más espeso. 
No había forma de solucionarlo, era más y más grande, la agobiaba, la dejaba sin aire a causa del peso sobre su pecho. El sudor empezó a empañar sus sienes y se sintió hundida al no encontrar escapatoria. Triste, frustrada, deprimida; pocos eran los adjetivos para el miedo que la ahogaba en un vaso de agua. 
Hasta que - "Click" - algo en su mirada pareció alivianarse y la sensación de que una bocanada de aire fresco llenaba sus pulmones y bajaba el ritmo de sus pulsaciones la embriagó. 

     Algo había cambiado, un giro de tuerca que había abierto un hueco entre aquellos ladrillos, tal vez una solución o la simple sensación de que aquel muro no merecía tantas contemplaciones. Fuera lo que fuese una cosa estaba clara, es increible la facilidad con la que un punto de vista nuevo puede liberarnos de los mayores pesos que nos arrastran hasta el fondo. 
Guardó su llave mágica bajo la almohada y durmió a pierna suelta con una sonrisa en los labios por primera vez en mucho tiempo.


24/05/2013 Alfredo Gil Pérez

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