martes, 11 de junio de 2013

El mundo sin ojos

     Había pasado mucho tiempo desde la época de las ciudades y los países. Los bruscos cambios climáticos hacían imposible permanecer en un mismo sitio por mucho tiempo y los pequeños grupos de aquello en lo que se habían convertido los humanos iban y venían de aquí para allá como Sísifo castigado por los dioses.

     Muchas cosas habían cambiado en aquel mundo hostil y muchas otras habían cambiado en las personas. El sol envejecido había engrosado su tamaño y emitía una luz mucho más potente y dañina que ayudada por la debilitada atmósfera había conseguido erradicar todo rastro del sentido de la vista en la fauna terrestre.

     Los hombres y mujeres se las habían ingeniado para interactuar con el mundo mediante el olfato, un tacto muy desarrollado y un fino oído que les indicaban lo que les rodeaba. 
Avanzaban con varas para tantear el terreno y conversaban animadamente intercambiando opiniones.

     Ocurrió que una vez nació un niño incapaz de oír o hablar, o tal vez sólo una de las dos cosas, eso ellos no lo podían saber. 
El pequeño se comunicaba con los suyos dando golpecitos con el bastón para determinadas cosas, pero a pesar de todo era hábil y demostraba ser útil para el grupo resolviendo los problemas más complicados que se les presentaban en el camino. -Debe de tener un tacto muy refinado. -decían. Pero lo que nunca sabrían era que sus ojos plateados habían vuelto a ver el color del mundo y que el "pequeño desvalido" era el primer hombre en mucho tiempo que veía las caras de sus semejantes.

04/06/2013 Alfredo Gil Pérez

1 comentario:

  1. Este me ha gustado. Siempre me ha asustado mucho el cómo pueda acabar el mundo, y con ese niño se da un rayo de esperanza, como en Walle xD pero menos disney xD Me usssta

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