lunes, 20 de mayo de 2013

El abrazo

     La manta se deslizó, giró su cuerpo y quedaron frente a frente. Examinó sus ojos cerrados y escuchó su respiración lenta, relajada. Sus hombros subían y bajaban al compás de los sueños, y su expresión era de paz.
El sol de la mañana entraba por la ventana atravesando con un tajo limpio los cristales sucios. El calor le iluminaba la cara y la barba dorada algo canosa. 

     Se abrió una mirada que se encontró con la suya, una mano se deslizó por su espalda, un brazo le rodeó mientras mantenía la vista fija con una sonrisa. Una tercera boca con unos labios tan primeros, tan segundos como los terceros susurró a su oido con ternura -Buenos días bonicos. -se estrecharon, se hablaron las tres bocas, los seis labios se saludaron y se fundieron en un abrazo. Definitivamente aquellos eran unos buenos días en condiciones.

Alfredo Gil Pérez 19/05/2013

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