viernes, 18 de enero de 2013

Vitae

     Llámalo como quieras, alegría, pena, respirar, sentir, amar, odiar, extrañar... pero a la hora de la verdad todo es lo mismo y lo mismo es todo. 
Tratas de buscar una segunda opinión que te haga sentir mejor pero cierras los ojos a lo que es e inventas lo que quieres ver.

     Ponle como nombre diversión, evasión, trátalo de locura o intenta darle solución como a un problema, pero no dejará de ser la vida gota a gota pasando por ti... o tú pasando por ella.
Misterio, adrenalina, riesgos, aventuras son algunas variantes más de lo que venimos diciendo, de cómo este ser toma cuerpo y se mofa en nuestra cara mientras paralizados decidimos si hablar o callar, si reír o llorar, si correr o escuchar el terrible pulso que se libra en nuestra contra y a nuestro favor segundo a segundo, vivencia a vivencia. 

     Puedes decidir si nadar a contracorriente agotando tus fuerzas para no avanzar o dejarte sorprender por lo que hay más allá y recordar que no hay nada escrito sobre la vida que sea certero, pues sólo quienes mueren tienen algo interesante que decirnos después de haber vivido hasta su último segundo, pero ninguno de los que ha muerto vuelve para ayudarnos. Asi que avanza y titúlalo como quieras, hazlo como creas y tira tus dados, saborea, huele y palpa el mundo que sólo andarás una vez. 

     Piensa que si al final de todo tiempo resulta que hay más senderos que seguir será una grata sorpresa que no te quitará la tranquilidad de haber bebido de y haberte ahogado en tu propia agua.

Alfredo Gil Pérez 18/01/2013

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