jueves, 10 de enero de 2013

Sordos de olfato y ciegos de oído

     Los sordos de olfato no sienten el crispar de la lavanda, ni el susurro de una rosa. Son inmunes al almizcle y la canción infantil del dulce de feria es un rumor que no saben bien si creer. 
Los ciegos de oído no ven los bailes de notas, los giros del do o los saltos de un bemol, los azules de la nana, los violetas de arrorró. Se les escapan las caricias y zarpazos que les hagan con la voz. Son los tú, los yo que, impedidos de este mundo, tal vez nunca comprendamos lo que es ver un silencio corpóreo o lo desesperado que un aroma trata de declararnos su amor.

Alfredo Gil Pérez 10/01/2013

No hay comentarios:

Publicar un comentario