sábado, 22 de diciembre de 2012

Un salto arriesgado

     Tras labrarme un sendero y peregrinar por él llegué a la cima medio desnudo y magullado, noté el viento dibujando la silueta de mi cuerpo y el sol abrasando mi piel con un intangible abrazo. 
Me decidí y extendí los brazos, separé los dedos de las manos para notar el aire jugar entre ellos y miré hacia el cielo a contra luz, imagino que en la lejanía yo sería poco más que una silueta negra que impide a su luz llegar con tanta intensidad. 
Conté hasta tres y tres fueron los deseos que se me cruzaron: pasado, presente y un futuro incierto como siempre pero no menos excitante. Aullé con aquél vendaval liberador y al cerrar los ojos reconocí el chasquido de las hojas hondeando y el crepitar del agua al caer. Flexioné mis piernas armándome de valor y, aunque temblorosas, me impulsaron al vacío con las manos por delante, el corazón en la boca, los ojos sin ver y un vértigo ciego que trataba de frenarme en mi empeño. Demasiado tarde... cuando alcanzas la caída libre ya no hay vuelta atrás, sólo queda sentir y cruzar los dedos, o mejor, los sentimientos.

     Aire, aire, algo de humedad... la velocidad de la caída me presionaba la cara como diciendo- ¡¿Estás loco?! ¡Vuelve a tu cima, estúpido! ¿qué te ha llevado a saltar sin saber lo que hay abajo? -<<todavía me lo pregunto>> le respondo en mi silencio y justo cuando la presión se tornaba insoportable y mi cuerpo estaba a punto de ceder a la tensión que lo estrujaba llegó el fondo del abismo. 
Agua, había caído en un agua fresca y reconfortante, potable, por lo que descubrió mi boca abierta, y dulce como no hay otra igual. 
Al abrir los ojos distinguí el sol en la superficie, nadé para emerger de aquél profundo lago de aguas cristalinas y la vi, justo allí, la cima por la que había dado todos mis pasos. A mi izquierda un sendero inexplorado con apariencia acogedora y flores, muchas flores... ¿Realmente mi meta era aquella cima, o era un pretexto inconsciente para seguir caminando? 

     Aquella noche dormí en el lago, decidí andar bajo el Sol y disfrutar bajo la Luna.

Alfredo Gil Pérez 22/12/2012

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