jueves, 15 de noviembre de 2012

Réquiem por estupidez


     Se le trenzó la voz y disparó a la quietud con balas de incivismo mal fingido y alguna dosis de racismo al expirar. -Muerto el zorro se acabó la astucia. -pensó, pero aquél cabeza de turco era a la astucia entera lo que el pingüino a la idea de pescador, y la espiral de dolor ambiental desatada fue tan lenta como violenta; vengándose a los cuarenta años con la peor catástrofe que se recuerda, sólo salvada por la astucia de unos pocos en honor a la primera víctima de aquél holocaustro ridículo que enmarañaba al alma humana.

Alfredo Gil Pérez 15/11/2012

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