viernes, 23 de noviembre de 2012

Postal navideña


     Las velas a ras de cielo bailaban sus llamas en una danza sinuosa y empañada del misterio de un recuerdo difuso de calidez. El sendero de las nubes se deshacía en copos de nieve y las páginas de otoño se tornaron poco a poco de invierno.
El humo de las chimeneas se volvió más denso y las calles estaban todavía más vacías. Ya no había lluvia de la que escapar, pero nadar entre la nieve tampoco es agradable.

     Uno o dos muñecos de nieve, villancicos, árboles de navidad, dulces, luces, turrones, polvorones, regalos, colores, chocolate a la taza en la alfombra junto a la chimenea, calcetines... definitivamente eso son unas navidades blancas y no lo que nos quieren vender.
Olor a hojaldre en las ventanas y niños sonrojados por el frío jugando por ahí, para tragedia de sus pobres madres. Sueños escritos en papel bajo un árbol, galletitas y leche caliente en la entrada...

Alfredo Gil Pérez 23/11/2012

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