martes, 6 de noviembre de 2012

Objeción profesional


Tomó un lápiz y pintó
robó un pincel y escribió
usó la goma de hoz
y el alma de la pintura liberó

Escogió un papel y lo rasgó
ideó un sueño y lo plasmó
entró al manantial de la imaginación
y sus lazos con el mundo disolvió

Decidió volar en lo frágil y en lo onírico
fue libre y ligero, mientras duró
Luego cortaron sus alas
y aquel pobre niño delgado
perdió su imaginación

Eso sí, tras mucha letra y sangrado
sería un gran abogado

Alfredo Gil Pérez

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