jueves, 15 de noviembre de 2012

Apologías del corazón


     Yema con yema, palma con palma, fundieron sus manos en un abrazo en miniatura. Se miraron a los ojos y entre la laxitud del tiempo se pintaron en sus mentes, antes de ser asaltadas por las mariposas.
Sus corazones en huelga por tanto trabajo decidieron parar un momento; y, como en las malas historias de corta y pega, la vida les voló ante los ojos en fotogramas desordenados. 
Sintieron el aire salir y se asustaron hasta que no volvió a entrar. Se abalanzaron como dos olas opuestas, sin temor al choque y ansiosas por las promesas de fusión.

     Pronto estalló el primer beso y rodaron enredadas la una a la otra, mimetizadas en esencia... ya no serían las mismas que antes.
Qué curiosas somos las personas cuando encontramos el amor. ¿Será eso nacer de nuevo? Técnicamente su corazón se ha parado y han muerto.

Alfredo Gil Pérez 11/11/2012

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