viernes, 12 de octubre de 2012

Pianista en la intimidad


     Sus suaves dedos se deslizaban aleatoriamente de una tecla a otra, hablando con su música desafinada de la locura que sentían unas manos hechizadas por el soplo de la inspiración.

     Nota a nota, a voz rasgada de piano viejo, sacudían en el polvo que reinaba el aire las historias que su garganta se negaba a narrar por respeto al corazón. <<¡Qué curioso,>> tronó una voz en el silencio de lo privado <<no sabía que tocaras!>> y así fué que no lo hizo. 
Se sintió violada en su pequeño rincón. No debía haber oídos ajenos en la escena, y sin embargo allí esaban.
<<No lo hago,>> respondió con sus ojos de niña en cuerpo de mujer <<no delante de la gente>> Y el intruso en la sinfonía que lloraba un alma liberada en la intimidad se sintió profanador de algo tan sagrado como la vida. Se vistió de rojo, giró sobre sus talones y no volvería a subir a la planta alta de quella casa, pintada con secretos desde el fuego del hogar.

     La melodía siguió sonando en su cabeza, ya nunca sería el mismo.

Alfredo Gil Pérez 12/10/2012

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