viernes, 19 de octubre de 2012

Errantes azules



        Y se llenó el aire de silencios pintados por lenguas inseguras. Un suspiro cortó el aliento y el parpadeo de unos ojos verdes giró el mundo sobre su eje, pero en otra dirección. 
Le siguió un seísmo de pasos y la débil fuerza de las manos escondidas en los bolsillos.
 
        El cataclismo liberó un río de sonrisas oculto en la caverna del Yo interior, que pasó inadvertido al sol de sus ojos cuando las dos constelaciones de deseos se separaban en la inmensidad del mundo para no volver a coincidir. 

        Maldito agujero negro de pasión que me ha vuelto a sacudir por un momento en el aeropuerto.


Alfredo Gil Pérez 19/09/2012

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