martes, 11 de septiembre de 2012

El perro poeta



Se sentaba en la orilla del mar
mojando sus patas con agua y con sal

Le ladraba a las olas, ¿qué tal?
Veía a su amo salir a pescar

Él nadaba en las aguas revueltas
solía fingir que contaba historietas
Rodaba en la arena mojada
y la playa juraba que estaba encantada

Un buen día la barca del amo
abrazó el horizonte,
se fundió con Urano

Y él sentado ladraba poemas
pedía a las aguas traerlo de vuelta

Entre el Sol, la Luna y el Sol
la espuma de plata cambió su color

Hoy su estatua corona la playa
en que el hombre que pesca jamás regresó

Y así el mar baña el dolor
acaricia la piedra, limpia el pudor
de un amigo que fiel esperó
cuando incluso el recuerdo se difuminó

Alfredo Gil Pérez 11/09/2012

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