miércoles, 11 de julio de 2012

Un amor para Natura





Eran dos seres de fuego
que fusionaron sus cuerpos
en medio de una sola llama,
que prendieron sus almas
en un infierno de caricias,
ahogando el deseo
entre las brasas y el humo
de cuando dos cuerpos se aman

Eran dos mares rugientes
que con olas opuestas, compuestas
de agua, sal y arena perlada,
van a morir estrellados
en la playa que conforman
las sábanas de una cama

Y escondido en la tormenta
que de pasión granizaba
ruge entre el rayo, el relámpago y la centella
un te quiero que es la brisa
pregón de que antes del abrazo
 y después de la furia
siempre quedará la calma
de los besos que en un bosque
se perdieran por las ramas

Alfredo Gil Pérez 11/06/2012


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