martes, 3 de julio de 2012

Al mal tiempo buena cara



A cuatro horas de mi casa
dos y media de mis sueños
salta el corazón, cobarde
por suspiros de un anhelo

donde el recuerdo inunda mi vida
y un dejà vu con sabor a excesos
se escapa a la represión de mis esfuerzos
vuela libre, destruye todos mis huesos
y vuelve derecho a mofarse
de lo poco de Yo que quedo

“¿que te he hecho?”, le pregunto
“¿no te valieron mis ruegos?”
y como quien oye llover
se deja mecer por el viento
que a tiempo contrario me muestra
lo que guardé en el pasado
lo que enterré bajo suelo

“No has de olvidar”, me susurra
“que lo que escribes con tinta
lo desharás en recuerdos
Si es que lo haces te espera
una eternidad sin momentos
donde refugiar tus aciertos
donde disfrutar los errores
donde mirar como a un libro
para buscar el consejo
que te marque un gran sendero
para, paso a paso, ir lejos”

Acto seguido me inquieto
recojo todos mis restos
recompongo la masilla
de lo que fuera mi cuerpo
miro hacia el frente y me digo
que cuanto se quiere en la vida
es cuanto se ha de tener
y cuanto se tiene en deseos,
todo cuanto se ha de querer

“El secreto”, me matiza
el maldito dejà vu
que maneja este momento
“es que cuanto quiere el hombre
es lo que más echa de menos,
la felicidad que busca
en su vida de momentos
se concentra en ella misma,
en lo que por hombres no vemos

Disfrutar de sus empeños
y comprender que el presente
es el tiempo que manejan
los que entienden que sus vidas
son esposas de don Tiempo
y ellos amantes fugaces
que recorrerán sus cuerpos
es lo que les llevará a tenerlo”

Suena un rayo y cae la lluvia
sonrío porque yo quiero
disfruto de la pesadilla
porque tal vez algún día
no haberla vivido 
sea en mí un hueco

Alfredo Gil Pérez 03/07/2012

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