miércoles, 20 de junio de 2012

La danza del corazón



Besos de aire,
castillos de arena,
sueños de cera,
caricias de tierra...

Canta la voz del reclamo, sirenas.
Trampas con tintes de amor,
lágrimas que no dan pena.

Dedos de manos,
manos que anhelan,
suspiros que claman fervor
en creer que las cosas se arreglan.

Sonrisas vacías,
rostros sin telas
que pinten todo su dolor,
espejos claros de lo que el corazón encierra.

Es por eso que el ser humano ama,
es por eso que sufre entre sus velas,
que iluminan con luz la oscuridad de su temor;
esperanza del día que a la noche espera.

Pasan los soles,
danzan los lustros
y entre rostros que alumbraron pasión
queda el recuerdo precioso,
burbujas de aroma dulce y efímero,
de momentos congelados, 
de “te quieros” no olvidados,
en la mente anhelante
de quien quiere domeñar el caótico devenir
que atañe a los asuntos de las flechas de Cupido.

Alfredo Gil Pérez 20/06/2012

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