martes, 12 de junio de 2012

La terrible conclusión de Elisa



     Pasaban las horas y el tiempo se le escurría sentada en aquel banco, con la esperanza de encontrar un trabajo en aquella interminable cola. Los turnos iban sucediéndose y de soslayo veía a toda aquella gente que se arremolinaba alrededor de las mesas temporizadas y numeradas.

      El 02 hizo acto de presencia con su luz roja en la pantalla digital acompañado de la mesa a la que tendría que dirigirse, la número 04. ¡Qué número tan pequeño para tan larga cola!
Cogió su viejo bolso marrón y avanzó decidida hasta la muchacha que ocupaba la silla tras el ordenador. Tomó asiento frente a ella y se sintió un poco incómoda cuando le exigió el DNI sin mirarla o cruzar un “buenos días”...
Cruzó los dedos, inspeccionó la mirada de la joven en busca de algún resquicio de luz y se topó con una sonrisa. Aquella vez había tenido suerte. Tenía un trabajo de pruebas por 3 meses, todo un lujo después de tantos cursos y casi haber extinguido el paro...
Pero al dirigirse a la salida, al ver el pasillo abarrotado de caras ausentes, le embargó un recuerdo poco agradable. Su último trabajo... todo le recordaba a un matadero. –Se respira la misma incertidumbre –pensó –El mismo olor a miedo al pensar cuando se te acabará el subsidio y te llegará el turno de abandonar la granja...

     Aterrada por sus conclusiones corrió a refugiarse en la madriguera de su casa y no durmió pensando en la tierra de lobos que habitaba y extrañando un mundo sin tantos predadores y buitres oportunistas... pobres Pacivíboros y Felicihistas. 

Alfredo Gil Pérez 12/06/2012


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