miércoles, 2 de mayo de 2012

El pudor de la tela





A título de curiosidad
una reina maliciosa
de consciencia perniciosa
decidió que era la hora
de tejer con un dedal

con su aguja y voz de bruja
¡borda que te borda, niña!
la camisa que otro ensucia
pudo ella remendar

Sacó luego las tijeras
y al chas-chas
de su abre-cierra
quiso deuda recortar

¡Pobre bruja, reina, niña
que llevada por su olfato
los puntos de la camisa
deshizo en su mal hacer!

-¿Qué haré ahora
-exclamó ella
-que no tengo que vestir?

La verdad desnuda asoma
tras las ropas con remiendos
donde el hilo y el cordel
no la han sabido esconder

La reina infeliz ríe
gira la rueda, 
y el hilo
que le hará un nuevo vestido
se va hilando sin querer

-¿Debo tapar o lucir
estas y otras maravillas
que las gentes de las villas
no sabrían entender?

Vergonzosa ella enrojece
los tabúes son los jueces
de lo que se puede hacer.

Alfredo Gil Pérez 29/04/2012


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