martes, 10 de abril de 2012

Desde su más tierna infancia








     Desde su más tierna infancia la tomó entre sus manos. Era pequeña, dulce y estaba llena de la energía y la vitalidad de a quienes les queda un mundo por crecer.
Tierna, sin brotes... pero verde y sedienta del tiempo para hacer y deshacer.
Muchos otros, menos humanos, verían en ella sus frutos, su trabajo, lo que puede ofrecer, la rentabilidad de su vida o el sabroso y macabro final de sus días. Sin embargo quien la acuna, también joven y acultural por la inexperiencia, solo alcanza a ver la vida latente en algo tan pequeño, a imaginar sus ganas de avanzar y la magia que se dispara al enterrar su cuerpo bajo la espesa tierra color cacao en un funeral con pretensiones... que sorprenderá a todos los presentes cuando vean salir un frondoso árbol. Después de todo, ¿no es para eso una semilla?

Alfredo Gil Pérez 10/04/2012





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