miércoles, 14 de marzo de 2012

El niño lector





Estaba sentado leyendo en un banco
leyendo postrado en su banco de arena
estaba aquel banco encima de un charco
apostado en la linde, en la plana azotea

pasaban volando páginas en blanco
que las nubes trazaban y el viento apretando
su vista migraba de párrafo a un salto
y en voz baja sonaba su historia de encanto

el tiempo malvado desgrana su banco
llevando consigo montones de arena
por más que vivía no sentía el cambio
la caída llamaba, cantos de sirena

El niño lector cayó desde cielo
¡un ángel!, gritaban, ¡qué niño tan bueno!
Su tiempo ha pasado, su vida ha acabado
leyendo en las nubes historias de agua
sorbiendo entretanto, a moco tendido,
lágrimas de papel.

Dejó tras de sí una tarea incompleta.

¡Hay que ver que rápido se nos desgranan los bancos!

¡Hay que ver la de nubes que habrá por leer!

¡Hay que ver la vida, desagradecida!

¡Hay que ver el niño que se dejó caer!

Alfredo Gil Pérez 14/02/2012



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