lunes, 19 de marzo de 2012

Asesinato en Vegueta




Lo mató porque era suyo
lo mató porque podía
lo mató por ser celoso
y por celos que sentía

Él era asiduo a la mano
ella de mente muy fría
él hombreriego y vago
mentiroso, ladrón, bujarilla

Monstruos el uno del otro
firmaron su gran pesadilla
con una boda que en oro
medían, mejilla a mejilla

Duerme el señor de la casa
tendido sobre la cocina
guarda la dama la daga
mientras al balcón se alonga
y saluda con milongas
a las mantillas que pasan
camino de la catedral

Cae una lágrima con el tañir de las campanas de Santa Ana

Alfredo Gil Pérez 19/03/2012

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