lunes, 6 de febrero de 2012

Noche de Estrellas






     Al comenzar la obra, el escenario estará únicamente iluminado por una tenue luz azul, en escena aparecen de espaldas al público un corro de personas arrodilladas con las manos extendidas en alto, en dirección al fondo, donde estará situado un gran biombo para proyectar sombras que haga las veces de cielo. La escenografía será sencilla, con motivos naturales simulando estar en un descampado. El vestuario será tomado de las referencias históricas al vestuario típico indígena en Gran Canaria, se podrían tomar como modelo las ilustraciones del ingeniero Torriani.
Mientras los actores continúan en posición de rogativa, sonidos de naturaleza, murmullos de personas, gruñidos de animales, en especial perros... llenarán el ambiente; al poco se les sumarán tambores y chácaras pero en un volumen mucho más bajo, de segundo plano.

     Narrador: (Voz en off) (La voz de un hombre, grave y cargada de experiencia) Desde los albores de los tiempos, hasta nuestros días, el ser humano se ha sentido débil, indefenso, insignificante. Siempre ha necesitado consuelo, refugio y la seguridad del grupo. Como el recién nacido que busca la teta en brazos de su madre, buscan el calor en lo conocido y ocultan lo desconocido tras la victoria de algún personaje ajeno a su entorno que les proteja, borran las sombras con una nueva fuente de luz, más potente y esclarecedora que la anterior; pero tornando al mismo tiempo las sombras en algo más denso y terrorífico. Mi nombre es Enack, y para este simpático grupo, eso es lo que represento, eso traigo, luz en las sombras de la noche, que amenazan con devorarlo todo a su paso, pero, ¿hasta qué punto es peligrosa una sombra?

     La música cobra volumen y los actores se levantan e interpretan un baile grupal en la tenue luz que lo envuelve todo, finalizado el baile una mujer se adelanta al grupo y levanta en el aire una vara blanca, rodeada por el resto de actores. Viste una larga túnica blanca de piel.

     Harimaguada: ¡Enack! ¡Enack! ¡Enack ilumínanos! -Tras el biombo se encenderá una luz que a su vez estará situada tras dos siluetas de nubes que se separarán y dejarán espacio para la proyección de la luz de esa fuente sobre el biombo. Se tratará de una luz puntual que no genere sombras en la escena, pero que se vea de forma nítida sobre el biombo.

     Todos: ¡Ohhh!

     Harimaguada: (Hablándole a la luz de la luna en el biombo) Enack, tenemos miedo, hoy Magec se ha ido pronto, se ha ocultado en las nubes y nos ha ignorado. ¿Está enfadada con nosotros?

     Narrador: (Voz en off y al público) Ya veis que supersticiosos, ¿no creéis que tiene derecho mi amada a abandonar la escena cuando le parezca?

     Harimaguada: Además, esta noche está siendo muy oscura, hemos oído ruidos, tal vez los massio han escapado del inframundo y vienen a atormentarnos...

     Narrador: (Voz en off y al público) Llegados a este punto, siempre cedo. Me producen tal ternura sus desconsoladas caras... Pero no, esta vez no los aliviaré yo. Serán ellos mismos quienes afronten sus temores... Y nosotros tendremos el rol de... de meros observadores, sí, eso es, como si de una representación teatral se tratara. ¿No es así como lo decís en vuestro tiempo? Teatro, un fragmento de fantasía atrapada en una escena y por un bello instante tan ligada a la realidad como nosotros mismos...
Sencillamente dudo que los humanos dejéis de sorprenderme en algún momento.

     Harimaguada: ¿Enack? ¡¿Enack?! Acorán duerme y no queremos despertarlo -Grita desconsolada en dirección al biombo y se gira para dirigirse al público y a su pueblo. La luz se oculta entre las siluetas de nubes -Enack, estás ahí, puedo verte, casi podría imaginar tu tacto cuando estiro mi mano para alcanzarte. Pero esta noche también tú nos has abandonado, nos oyes, pero no escuchas, estás, pero no dialogas, tal vez tu voz se ha tornado un murmullo tan leve, tan tenue, que nuestros blandos oídos son incapaces de percibirla...

     Faicán: (Con voz astuta y picarona, sale de entre el pueblo llevando en su mano derecha otra vara blanca secada al sol.) O, tal vez harimaguada, ya no sois digna de hablar con los dioses, ¿no estaréis en esos días del cambio de luna? Ya se sabe...

     Todos: ¡Oooh!

     Harimaguada: ¿Como os atrevéis, Faicán? ¿Acaso me estáis retando? Bien es sabido que cada uno tiene sus competencias...

     Narrador: (Voz en off y nuevamente al público) Cualesquiera que fuesen, yo ya soy muy mayor para recordarlo, y vosotros querido público, también hace mucho que cedisteis ante la comodidad y no alimentáis la curiosidad por esos temas... Además se resume a la eterna lucha de papeles entre género, individuos y jerarquía. Pobres infelices que no ven que son el mismo árbol.

     Harimaguada: Simplemente se trata de un error en los focos... -tiende la mano a alguien del pueblo que sigue arrodillado ante la disputa entre los sacerdotes. -Levantaos hermanos, bailemos, dancemos en honor a nuestros dioses, en honor a los espíritus y ellos nos escucharán...

     Narrador: (Voz en off y al público) Que enternecedor, hay que ver como saben conquistarnos... Pero ya he dicho que esta vez no cederé.

     -Suena un baile de tambores similar a un sirinoque (canario) y el pueblo entero se organiza y lo baila, disfrutando de sus pasos.-

     Al finalizar la danza todos quedan en silencio a la espera de una contestación de Enack.

     Faicán: (Aprovechando la tensión general) ¿Y bien? ¿Qué pasa, sigues sin oír su voz harimaguada? ¿La roca se ha colado por tus oídos y te ha dejado impedida? (ríe y un corro de hombres con él)

     Harimaguada: (Aturdida), no es eso... La verdad, yo... No lo entiendo. No entiendo que ha podido pasar...

     Faicán: Te diré lo que pasa, estás clamando en la dirección equivocada. Es en el suelo y no en el cielo donde debes buscar respuestas (Cada uno señala la dirección que le corresponde y se paran por un momento haciendo un guiño a Platón y Aristóteles en “la escuela de Atenas”). Entre nosotros, los invisibles, los dioses paredos, nuestros ancestros, los genios... están a la espera de una palabra para guiarnos. Y, ¿sabéis qué? Yo si puedo verlos y oírlos, hoy, aquí; entre nosotros...

     -Las luces bajan de intensidad y la escena se congela, podría añadirse una iluminación dorada débil.-

     Narrador: (Voz en off y al público) Bueno, supongo que esto tendré que explicároslo antes. ¿Veis a este sujeto en escena? (un foco ilumina al faicán) Su nombre es Airam; y la verdad, la vida no le ha tratado muy bien... Nunca destacó en las danzas del palo, (va acelerando la voz conforme avanza el recuento como si fuera interminable) ni en lanzamiento de piedra, lucha de palo, garrote, lucha canaria o tajarastes, endechas... (recupera aire) Bueno, resumiendo, no ha destacado nunca en nada. Excepto en su peculiar complejo de inferioridad y su enorme ego que lo hacen convertirse en el personaje molesto del que estamos disfrutando. Siempre me gusta pensar que todos tenemos a nuestro pequeño Airam interior... (Corrige) Ahb ahh... Todos menos yo por supuesto, para algo soy un dios, uno tiene sus licencias...

     -Las luces vuelven a la normalidad y la escena cobra movimiento-

     Faicán: ¡Escuchadme todos! ¡Yo puedo oír a los ancestros entre nosotros y piden un cambio! Están furiosos con nuestra conducta, piden que me deis pleno poder para llevaros al buen camino.

     Pueblo: ¡Sí!
     Aldeano 1: Nos ha quedado claro.
     Aldeano 2: Los dioses no escuchan a nuestra harimaguada.
     Aldeano 3: Probemos un cambio.
     Pueblo: ¡Sí!

     Narrador: (Vos en off, fuera de sí) ¡Pero, será posible! ¿Cómo puede engañarlos tan gratuitamente? No digo que existan o no esos espíritus. ¡Pero los conozco bien y no están en escena! ¡Como mucho aún están en los camerinos!Aunque bien es cierto que existen porque creen en ellos, ¿o es que están en la escena por que ellos creen en sus actores? ¿Acaso yo no estoy aquí? ¡No entiendo nada! Bueno, tampoco iba de entender el asunto, ¿no?

     Faicán: ¡Esperad! Noto unas vibraciones... (Imita a un Medium) Eha, Eha, Eha... Los espíritus me hablan, pueblo.

     Aldeano 4: ¿Sí?
     Aldeano 1: ¿Y qué dicen?
     Aldeano 3: ¿Se han alegrado del cambio?
     Aldeano 5: Pues yo sigo diciendo que deberíamos haberlo sometido a votación. (Todos lo miran a la vez) (Agita los bazos como protegiéndose) !¿Qué?¡ Nunca llueve a gusto de todos... Creo que nuestro guanartemato debería tender a una democracia...

     Faicán: ¡Calla inepto! ¡No sea que te escuche alguien que no te tenga tanta simpatía como yo! Atentos. Los espíritus dicen que debemos castigar a la falsa sacerdotisa. ¡¿Quién sabe cuanto tiempo llevará engañándonos?!

     Harimaguada: ¡¿Qué?!
     Aldeano 2: No es posible...
     Pueblo: Pero... ¿Cómo?, ¿qué?
     Enack: (Voz en off, al público) ¡Será posible! ¡No puedo creerlo! Pero no, me niego, maldita sea, ¿por qué tengo que arreglarlo todo yo?

     -Se escucha en off como alguien deja unas llaves sobre una mesa y cierra una puerta-

     Magec: (Voz en off) (Con acento cubano) Hola amorcito, ¡ya llegó tu negra a casa! ¿Qué haces? ¿Quién es mi lunito? Y no me digas que yo soy tu solecita, que eso ya es obvio.
     Enack: Vaya querida, no te esperaba por aquí esta noche...
     Magec: Ya, es que estamos en el horario de invierno y he decidido asustar un poco a Australia.
     Enack: Me han dicho los canarii que hoy te has ido pronto...
     Magec: ¡Ay sí, mi vidita! Dejé a una nube al cargo de ellos, una tiene derecho a sus caprichitos, ¿o no? ¡Mira que vestido más sexy me he comprado!
     Enack: ¡Vaya, pues sí que queda bien!
     Magec: ¡Ay sí! Por cierto toma tu tarjeta universal, que la olvidaste anoche en Bandama. Tal vez le falte un poquito. ¡Ciao! Me voy a la ducha.
     Enack: Pero, pero ¡cariño! Que el banco me tiene hipotecado ¿por qué crees que trabajo de sol a sol?
     Magec: Oye no me agobies, eh. Que acabo de llegar.

     -Se escucha una puerta y el sonido de una ducha-

     Enack: Lo siento mucho, bueno, ¿por dónde íbamos? Ah sí... Pobre harimaguada, en fin, me niego en rotundo a intervenir. No señor.

     Aldeano 6: ¡Sí, deberíamos desterrarla por fraude!
     Aldeano 1: ¿Pero qué decís? No, de ningún modo. ¿Y todo lo que ha hecho por nosotros?
     Aldeano 7: Si hizo algo, lo ha saldado con este ultraje...

     (La harimaguada se retira al lateral contrario del escenario, sin caber en su asombro)

     Aldeano 5: (Al pueblo) Bueno, creo que este es un buen momento para poner en práctica mi último invento. (Rueda una hornacina de barro con formas geométricas grabadas en él) Yo lo llamo urna electoral alias “puchero de berros”. Cada uno escribe en un trozo de cuero con alfabeto lírico-bereber y bien clarita su opción y se deposita como voto secreto... (Todos los miran intensamente) Una vez almacenados todos, una mano inocente contará...

     Faicán: ¡Maldita sea Abian! ¡Deja ya de interrumpir con urnas y puñetas o a quien castigaremos será a ti!

     Aldeano 5: Yo... (Se gira, cabizbajo y al público) A la mierda democracia, y viva el senado de Andamana... Un hombre ilustre es un incomprendido en su época (Corre y desaparece por un lateral del escenario, se oye su grito y un sonido de caída, al final un golpe sordo).

     Faicán: (Pone su mano en el pecho con gesto piadoso) Bueno, ya luego lo someteremos a mirlado con los ritos correspondientes, era un hombre bueno y rico. Un gran artesano de las pieles, ¡pero un solemne idiota! Que Magec lo acoja en su seno. Bien, como decíamos... (Todos se sumen en una discusión en murmullos)

     -Se escucha otra vez el agua de la ducha de fondo-

     Magec: (Voz en off) Amorcito, ha caído uno, creo que tengo planes para esta noche. Tendré que recibirlo, ¿no?
     Enack: (Voz en off) Sí querida, pero baja la voz, que estoy viendo el archipiélago. (Deja de oírse el agua de la ducha)

     -La escena baja su iluminación y de entre el pueblo salen a primera línea Ayoze y Guayarmina, se toman de las manos con gesto amoroso y se miran-

     Guayarmina: No lo aguanto más Ayoze, amor mío. ¿Por qué el destino es tan aciago como para arrebatarme a lo que más amo? ¿Por qué nos impiden nuestro amor, si es puro? (Pierden la postura y se emocionan)

     Ayoze: Bueno Guayarmina... Puro... lo que se dice puro... (Ríen y toman otra vez su postura de enamorados)

     Guayarmina: Deseo que mis ojos no se vean privados de la delirante visión de los tuyos Ayoze, que los manantiales frescos de las montañas de tus labios no se sequen para poder beberlos a tu vera. Añoro la idea de la eterna lentitud del árbol al extender su follaje, para imitarlo envejeciendo eternamente con igual prontitud a tu lado. Envidio a las aves que se elevan sobre los problemas y rinden cuentas a las nubes de sus deseos, efímeras de vida, pero plenas de emoción. Y yo, nosotros, pobres desdichados con destinos fatales, como en las leyendas y habladurías que a todos gustan. Y sin embargo éstas son tan terribles que mi piel se hiela sólo de imaginarlas...

     Ayoze: Guayarmina, mi Guayarmina. No hay noche que no te piense, ni día que no pase inmerso en la idílica visión de tu abrazo. No creas que por ti la vida no daría. Eres cuanto necesito para alcanzar mi felicidad, aunque se trate del tipo de eventos al que uno espera no ser nunca invitado. Sé de buena tinta que las situaciones no hay que esperarlas, es más rentable en aliento de vida provocar cuanto se ama. Vive conmigo, ámame sin importar el resto del mundo y nuestra condición.

     Guayarmina: ¿Pero cómo?

     Ayoze: Ya sé que es un tópico manido, pero huyamos. Amémonos en el destierro.

     Guayarmina: Darán con nosotros, es una ínsula, grande, pero finita... (Pone una mano en su frente con gesto dramático)

     Ayoze: Pues pidamos ayuda a los dioses, a los espíritus y si no hay respuesta muramos por nuestro amor y tal vez en otra vida, con otros cuerpos, podamos vivir cuanto atrás dejamos en esta. Mi vida.

     Guayarmina: (Lo abraza) Mi amor.

     Aldeana: (Gritando desde el pueblo que sigue menos iluminado) ¡Guayarmina! ¿Dónde estás? ¿No estarás otra vez con ese perro lanudo de Ayoze no?

     Guayarmina: (Al pueblo) No madre, estoy recogiendo setas para la cena, no os preocupéis más, volved a discutir con los vecinos.

     Aldeana: (Gritando) De acuerdo, ve encendiendo tú el hogar, porque me temo que este pleito irá para largo.

     Guayarmina: (Al pueblo) Claro madre. (A Ayoze) ¿Qué hacemos? No quiero volver a perderte de vista, la sola idea hace que mi corazón muera mil veces...

     Enack: (Voz en off, al público) ¡Ohhh! Que tiernos son. Lo siento, no puedo resistirme, y el que fuera capaz de hacerlo con mi poder entre manos que dé el primer paso y me baje del cielo... ¡Que gaviot me lleve con él! ¿Cómo es posible que vea una, mil veces la misma película y en todas ellas mi corazón haga cabriolas por mi núcleo? ¡No puedo evitarlo! La prensa rosa, me mata. (Se aclara la voz y a Guayarmina y a Ayoze. Simultáneamente un foco los iluminará) Queridos mortales, vuestro amor me ha conmovido...

     Ayoze: (Grita como una chica y Guayarmina lo abraza)
     Guayarmina: ¿Quién eres tú?

     Enack: (Con voz potente) Soy vuestro astro nocturno mayor, vuestra oscuridad y miedos y vuestro valor contra ellos. Soy el agua divina que os baña en vuestras noches plenas y quien abraza a Magec en los eclipses, para fundirnos en pasión. Soy él y el medio él, mi esposa es la ella y la medio ella; vosotros sois nuestros más amados tesoros y compartimos por vosotros en concreto una simpatía especial. He oído vuestros llantos y aquí tenéis mi regalo. (El foco ilumina un lateral fuera del escenario, Ayoze y Guayarmina salen en su dirección y vuelven con un frasquito de barro) Dentro está la savia del drago más añejo de estas tierras, mezclada con mi luz y el soplo de los espíritus que cuidan nuestras selvas y las mantienen verdes y fuertes. Id lejos, bebedlo y preparaos para trascender a otra vida donde desplegar vuestro amor eterno, no sin dejar un recuerdo en las postrimerías de vuestras existencias.

     -Ayoze y Guayarmina corren tras el biombo. Mediante sombras representan como se abrazan, se separan toman el contenido del frasco y con una sombra superpuesta con la otra se transforman en un drago estirando los brazos hacia arriba como los muñones del mismo y de sus dedos sacan pequeñas hojas alargadas. Mientras se transforman comienza a tronar una música por toda la sala, tambores, chácaras, caracolas, tiene que dar la sensación de ir en “crescendo” y representar vida y esperanza. Al finalizar la metamorfosis, la música baja de volumen y Enack continúa hablando-

     Enack: (Al público) Creced hijos míos, demostrad lo fuertes que fueron en vida vuestros cuerpos y que vuestras almas regresen a la vida con la fuerza necesaria para cambiar su curso y unirse.
(Al pueblo) En cuanto a vosotros, dormid tranquilos (las nubes que tapaban la luz de la luna vuelven a separarse dejándola pasar) me ha quedado claro que hoy no era la noche en que los hombres debían tomar la determinación para regir por sí mismos sus vidas en armonía con el universo. Seguid a mi vera, a la de cualquiera que os hable y os mime, pero recordad que el ave que dormita el invierno, puede no ver un nuevo verano, es necesario que antes o después voléis hacia el paraíso de la sociedad idílica. (El pueblo se ilumina, miran hacia Enack que ha reaparecido en el biombo y se cierra el telón).

     Magec: (Voz en off) ¡Maldita sea amorcito, me has matado otros dos! Esta noche estaré enfadadísima, ¡enhorabuena!

     Enack: (Voz en off) No te preocupes querida, la fantasía del teatro ha terminado. Ahora volvemos a ser nadie, quítate el maquillaje y trata de ser.

Fin

Presentado a concurso en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria durante el curso 2010/2011

Alfredo Gil Pérez, Las Palmas de Gran Canaria, Las Palmas, España.





No hay comentarios:

Publicar un comentario