sábado, 11 de febrero de 2012

Mareas


   

     África abrió sus brazos para estrechar el cerco de las aguas, y en su esfuerzo quedó en cinta de las peñas que me atrapan.
Vino de ésta el aliento que el primer hombre, aquí, exhalara, seguido del de la Europa y la América lejana. Oceanía y Asia quedaron privadas de contacto, pero con el tiempo se lanzaron llevadas por más de mil barcos. A una se sumaron las voces de los cinco continentes y en las peñas se tornó en mosaico el mar de gentes.

     Cuando quieras beber de la vertiente del alisio, con la experiencia descubrirás que no es la etnia, sino de la sonrisa el brillo, lo que garantiza el espíritu isleño del individuo.


          Alfredo Gil Pérez 11/02/2011





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