miércoles, 4 de enero de 2012

Y así se nos va la vida



         En las noches más oscuras, aquellas en las que miramos a la ventana y nos decimos, hoy puede ser la noche en la que mi vida cambie; todos nos tachamos de incongruentes idealistas que no afrontan la realidad. La sangre bohemia va quedando en el recuerdo, con los años, y sólo aflora para envidiar a los valientes que la han llevado a su modo de vida.
El genio de la controversia y la vitalidad nos abandona poco a poco; a medida que cumple nuestros más superficiales deseos y la carne se marchita entristecida, a la espera de una lluvia de energía que nos empuje a reverdecer en la felicidad personal y la plenitud, inconscientes, ¡oh pobres ignorantes!, de que la verdadera felicidad la tiene quien comprende que es feliz quien lo quiere ser. Somos masoquistas que se flagelan con el látigo de la indiferencia personal, y la única razón que se me ocurre es que, en el fondo, nos gusta.


     Alfredo Gil Pérez 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario