miércoles, 4 de enero de 2012

Visita a Las Palmas de Gran Canaria parte 1 (fragmente de una publicación en http://www.detodoyalgomas.info)

      "Comencemos por la isla que me queda más a mano por vivir en ella, Gran Canaria. Nos situamos en la capital de la provincia de Las Palmas y co-capital de la comunidad autónoma, Las Palmas de Gran Canaria. Cosas que visitar desde otro punto de vista, número uno, el barrio de Vegueta y el de Triana.
Situémonos, los que puedan ir al lugar, en la plaza Hurtado Mendoza también conocida como plaza de las ranas; y los que no siempre pueden seguir el recorrido por el google earth.
Ahí estamos nosotros, junto a la fuente que da nombre coloquial a la plaza que lleva el nombre de uno de los alcaldes de la ciudad, conmemorado con un grupo escultórico formado, entre otros, por una escultura femenina italiana cuyo autor fue Neri, según indica la inscripción. Nos acercamos a la marquesina verde central que corona la plaza, es un puesto de información del ayuntamiento. Ahí podemos obtener un mapa de la ciudad y recomendaría también hacerse con las revistas culturales (la Bohemia, el Coliseo, el folleto del CICCA...) que nos ayudarán a organizarnos para asistir a obras de teatro, talleres, exposiciones... etc.

      Ponemos la vista ahora, en dirección al barrio de Vegueta, al otro lado de la carretera. Debemos tener en cuenta que bajo esta carretera, en su día, fluía el Guiniguada, lo más parecido a un río que hemos tenido en las islas y cuyo topónimo significa “agua que siempre corre” en tamazigh insular. Su caudal era continuo hasta que se procedió a la deforestación de Gran Canaria para mantener los ingenios azucareros y regalar carbón, por orden expresa de Fernando León y Castillo, para promover el muelle de la Luz y de Las Palmas, que harían cambiar radicalmente la isla. Pasando de un 80% de superficie boscosa a un 3% a finales del s.XX.
Hoy en día sólo contamos con un 10% de la superficie forestal y aún los acuíferos no recogen la suficiente agua (principalmente de lluvia horizontal) para volver a tener entre nosotros al viejo Guiniguada.

      El paso de peatones que nos encontraremos en dirección a Vegueta está circundado por cuatro estatuas que son firmes guardianas de la memoria del puente de piedra. Un puente de cantería azul de Arucas que unía los barrios de Vegueta y Triana. Además estas esculturas de fábrica italiana tienen nombre y apellidos. Son las cuatro estaciones y las podemos reconocer por sus atributos, se distinguen claramente la primavera con un cesto de flores, el verano con el trigo, la cosecha estival, el invierno con una hornacina repleta de llamas para calentarse y el otoño exuberante con sus vides, la cosecha de otoño. Si hace unas décadas nos hubiéramos parado a mitad de camino y dirigiéramos nuestra vista en dirección al mar, habríamos podido distinguir con claridad el puente de palo. Un puente comercial con puestitos coloridos que también hacía las veces de nexo entre ambos barrios.

      Vegueta comienza a formarse en el s.XV. Aquí Juan Rejón fundaría en un palmeral el Real de Las Palmas. Fortín militar desde el que iniciaría la conquista Castellana de la ínsula. Si nos esforzamos podemos imaginar aún el fortín junto al caudal de agua y a la sombra de las palmeras canarias.
Poniendo nuestro primer pié en Vegueta, a mano izquierda encontraremos el recientemente reabierto Teatro Guiniguada que toma su nombre del arroyo. Un lugar adecuado para ver, entre otras cosas, teatro canario a precios razonables.
En la plaza a la que desemboca el teatro, Mesa de León, podemos ver una casa con balcones de estilo afrancesado, pero no nos asustemos, no es una infiltrada. Se trata de uno de los muchos cruces culturales que veremos en las edificaciones a lo largo de nuestro recorrido por el archipiélago. Además los franceses también tienen su historia en las islas, pero es algo que reservaremos para algún otro artículo.

      Ahora subimos una pendiente, a mano derecha pasaremos una tienda de artesanía “las palmitas” y nos encontraremos en una encrucijada. A mano izquierda podremos acceder al museo gratuito “La Casa de Colón”. El complejo del museo eran edificaciones independientes, aquí se encontraba la notaría de la época, cuyos notarios se arremolinaban por las calles aledañas buscando testigos para heredades y demás papeleo. También en esa calle nació Alfredo Kraus.

      El museo consta de tres plantas, una a ras de suelo donde se explican los viajes del explorador en pos de las indias para arribar en América, con astrolabios, reconstrucciones del interior de las naves, mapas... etc. La planta alta conserva una exposición de obras flamencas (que como muchas otras en las islas fueron cambiadas por el “oro dulce”, azúcar) e isleñas, combinada con maquetas de la ciudad en sus inicios, donde podemos ver el Guiniguada, las plantaciones, fortificaciones y el mar de dunas de arena que ha quedado sepultado bajo los cimientos del resto de la ciudad y cuyos vestigios son las playas de Las Canteras y Alcaravaneras.
La última planta es la cripta subterránea, en la que hay dos hidalgos enterrados, está dedicada a culturas indígenas de Centro y Sudamérica. En esta cripta también nos encontraremos con un túnel que está tapiado al poco de comenzar y protegido por una verja a veces abierta. Cuentan las habladurías que conecta con el interior de la Catedral y que fue usado para huir de la piratería, consumar amores imposibles y confabularse iglesia y gobernantes de la isla.

      Regresemos ahora a la encrucijada, pero esta vez sigamos recto hasta topar con una fuente. Estamos en la plaza del Pilar Nuevo, y aquí les dejos a la sombra escuchando el sonido del agua al derramarse sobre la base de la fuente hasta nuestro próximo artículo."


     Alfredo Gil Pérez

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