miércoles, 4 de enero de 2012

La selva de Doramas




Volverá un día la selva
del ya olvidado guerrero
replegada está la foresta
pero se olvida su miedo

Las ramas y las raíces
danzan puras y a sus anchas
sobre el erial, tonos grises
sobre el que verde acompaña

¡Crece cedro! ¡Estira tus ramas faya!
El brezal y laurel se mofan
desde tan alta atalaya

y tímida bajo la cúpula
de verde y vivo esmeralda
una flor de bicácaro
imita las viejas glorias
de las que dieran comida
a un pueblo que a la selva amiga
supo mimar sin sus hachas.


Alfredo Gil Pérez 2011




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