domingo, 8 de enero de 2012

Cuentos de Sol (Capítulo 2)


Capítulo 2

    Tras abandonar la madriguera con nuestras contoneantes colitas siguiéndonos, nos dejamos bañar por la cálida y agradable luz del Sol. Ese refulgente disco de luz que pendía sobre nuestras cabezas parecía ser consciente de lo agradable que era, porque no paraba de brillar y emitir calor, como un pavo real orgulloso que abre su cola para demostrar a todos, a sabiendas, lo hermoso que es...

     -¿Qué creéis que significa? -Mi inquisitiva mente me había vuelto a traicionar adelantándose a mi consciencia y manipulando mi lengua sin autorización de mi yo. -¿Qué había sido eso? ¿Había hablado yo, o la curiosidad me había utilizado para expresarse? Dudas, dudas... todo en este mundo son dudas, pero yo las calmaré con la respuesta adecuada. A fin de cuentas tengo todo el tiempo del mundo.

    -Esto... Peluso, verás... estás hablando en voz alta lo que piensas y resulta un poco... extraño.

    -Espera Peludo, lo que dice es cierto. A mi eso me pasa constantemente, hablo más rápido de lo que pienso y luego pienso lo que he dicho.... pero, si no lo pienso ¿lo he dicho, o tal vez son mis sentimientos los que han hablado por mi?

     -Pizco... creo que estás enredando mucho las cosas -trató de calmarlo Peludo con cara de estar haciéndose, todavía, el esquema mental que le ayudara a descifrar lo que Pizco había dicho. -bueno, ahora que lo pienso mejor, si que es cierto... igual tenemos una infinidad de yo ratoniles en nuestro interior y no nos damos cuanta porque nosotros somos los dominantes -La alargada cola de Peludo ondeaba excitada por la emoción que le producían sus pensamientos, y se tiró suavemente de su oreja derecha pensando. -yo llamaría al conjunto de todos esos yo ratoniles el “sub-ratón”, a fin de cuentas el importante aquí soy yo, no ellos, ¿no?

     -¡Me parece muy buena idea Peludo! -Asentí toqueteándome los bigotes. -Si me domina el sub-ratón en esos momentos, tendría lógica que no fuera consciente de formular esos pensamientos y decir esas palabras, porque no son mías, de alguna manera. -Mis compañeros aplaudieron con las patitas delanteras y sonrieron dejando asomar sus prominentes incisivos.

     -¿Y a qué te referías con “qué creéis que significa”? -señalé al Sol y ellos alzaron la vista con cara reflexiva...

     Alfredo Gil Pérez 08/01/12

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