viernes, 13 de enero de 2012

4 cañones




     Desde el torreón de los cuatro cañones, donde apuntan bocas y disparan besos, veo mutar las guerras en te quieros. Donde la destrucción asoló las luces del cielo, y la mano bruja del hombre las bajara al suelo. ¡Y el mar, tranquilo e implacable, sigue lamiendo constante las costas que antes la arena y ora el cemento dibujaran en la nueva ciudad. Las barcas de porteadores del Muelle Grande, han sido cambiadas por caballos de hierro y el cambuyón y su cambuyonero son un eco perdido en el alisio, llevado por los vientos.

     Sólo queda como espejo del ámbar mar de dunas una franja donde a los peces acompañan, en el surcar de las olas, las tablas de incansables surferos.
¡Cómo el tiempo cambia lo que cambia, cómo el hombre sueña lo que cambia el tiempo!


    Alfredo Gil Pérez 13/01/12








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